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De Editorial
Por Nelson Gustavo Specchia
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Diccionario. Tres años. Nueve números. Veintisiete letras que vuelven insistentemente, y en cada vuelta marcan un codo, un recodo, una intersección que siempre salta hacia lo inesperado de un verso, de una forma, de una idea. Tres años, mil cuatrocientas noventa y tres páginas de pesado y brillante papel ilustración, cuidadas cada una como la única que será, como la obra que aloja, como la obra que ella misma es. Nueve números en los cuales unos ciento noventa y tres artistas, narradores, críticos, poetas, pensadores, han tenido el camino libre para expresar, sin marcos ni vallas, su palabra propia.
Porque en este aniversario tan múltiplo de tres vale la pena rescatar aquella intuición primera, de un grupo de amigos en una cabaña de piedra y madera de Agua de Oro, de fundar una revista donde los autores sólo tuvieran el disparador de una letra del alfabeto castellano y nada más, y desde allí pudieran plantear el juego de la libertad y de la creación, sin límites de extensiones, de cantidad de palabras ó líneas, de perentoriedades, de filtros de todo tipo que, de diferentes maneras, cercenan –o, cuando menos, condicionan- la capacidad de decir y de trasmitir el discurso artístico en nuestros días.
Y a pesar de los cuesta arriba, Diccionario ha cumplido con aquella consigna fundacional. La revista sigue siendo una apuesta abierta al lúdico horizonte de la libertad creativa. La invitación, número a número, sigue siendo “tenés la letra x, hacé lo que quieras”. Una convocatoria que asienta sus reales en la amistad y en la confianza en el otro, en su hacer, en la integridad de su discurso. Y, por este lado, en el compromiso de poner todo el cuidado y el oficio para que la palabra de ese amigo que invitamos, tenga en la revista un auténtico y fiel canal de diálogo con sus lectores.
Diccionario, por eso, es también la expresión de una militancia y de una dimensión política. Como lo decía Emanuel en la editorial del quinto de estos nueve números, esta “es una publicación política aun más allá de la fatalidad política de toda palabra: es una publicación política en tanto su funcionamiento pone en juego dimensiones políticas de la relación con los otros: es una revista que nace de la amistad, que propone una amistad, y que vive en –y vive de- un sentido de la hospitalidad: Diccionario invita, es un país abierto, un lugar que hospeda y al mismo tiempo –inevitablemente- habita en la obra de sus huéspedes.”
Existir en nuestros huéspedes. Como el hospedaje que este inmenso León Ferrari nos habilita desde la portada y las obras de la letra A, intervenciones cruzadas de imágenes e idiomas, de léxicos y signos, de la mirada inquietante que tanto dice diciendo tan breve. Una riqueza que abreva en lo escaso, hasta en lo paupérrimo, según propone Paula Oyarzábal en la letra P: “en la distancia vuelve la inocencia / el desvarío / y por qué creerá el pájaro / en la importancia de la palabra / si apenas son las letras como alas / de un insecto.”
Hospedajes que son breves y transitorios, pero al mismo tiempo perennes. Y también interrogativos, como parece plantear esa serie de equis de Jorge González en aquella letra; o desolados, como la mirada anciana en el contraluz de Cecilia Rosso en la letra I. O con preguntas sobre las continuidades y disrupciones, como el (¿puente?) grano grueso de Belén Rivero Ríos, en “Llorar antes, llorar después”. Algunos, entre nuestros huéspedes.
Aquella dimensión política que recordaba más arriba, también nos lleva a alojar en las páginas de Diccionario algunos ensayos interpretativos de la realidad social, tanto de nuestro país como del especial momento internacional que transitamos. Voces disonantes quizá con el mainstream de la opinión que encontramos en la prensa escrita, pero que creemos inexcusables para completar una aproximación crítica a este tiempo histórico. Entre ellas, en este número incluimos a Ignacio Ramonet, el pensador que tuvo en sus manos el proyecto de Le Monde diplomatique, referencia intelectual de la izquierda.
Finalmente, desde este número aniversario presentamos renovado nuestro equipo de trabajo. Diccionario, como espacio de asociaciones libres voluntariamente dejado al azar, también va sorteando y adecuando el equipo de editores encargados de gestionar ese caos cuidado. Carla Barbero, quien tuvo a su cargo la edición de imágenes de la revista desde aquel grupo fundacional, ahora parte a reforzar su propio proyecto artístico. Y en estos movimientos de paso y de permanencia, de amistad y hospitalidad, recibimos a Tamara Villoslada y a Celina López Seco, quienes se incorporan al staff de editores. Tamara dibuja cuerpos palpitantes y poderosos con una lánguida economía de líneas; Celina reforzará en la revista un capítulo que nos interesa sobremanera: la reflexión en torno al discurso cinematográfico. De ambas encontrarán trabajos en este número, con que Diccionario celebra, junto a todos ustedes, sus primeros tres años
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Nelson Gustavo-Specchia
Córdoba, Argentina.
Catedrático "Jean Monnet", Profesor de Política Internacional de la Universidad Católica de Córdoba.Autor de los libros Poemas Montunos (1985, reeditado en Barcelona, 2001). Incendios Forestales y otros poemas (Buenos Aires, 1998). Giuseppe, novela, (Barcelona, 2001, reeditada en Córdoba, 2003). Cuaderno de Bitácora (2004). Cadáveres Exquisitos (2005). Espejos Nublados (2006). Libros de análisis político: América Latina entre las apariencias y la sumersión (2 vol., 1989); Crisis, rupturas y tendencias (2003); Idolatrías de Occidente (2005); La Unión Europea, ¿Un modelo para América Latina? (2005). Ilustración y emancipación en América Latina (con G. Ortiz, 2008); y Programas presidenciales en 25 años de democracia argentina, (con E. Graglia, 2009). |
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Imagen:
Tapa de Diccionario Revista de Letras
Periódo: Publicación Trimestral
| Año: 3 - N'º9
Origen: Córdoba, Argentina. Diciembre
2010
Registro: Propiedad Intelectual N'º 607116
ISSN: 1851 - 2534
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