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de
Temas para tomar el té
Un domingo | Un tema | Uno que escriba |Tres que conversen | Cuatro tazas de té. |
1| Párpados
Las primeras hojas de té cayeron de tus párpados. Por eso
tomamos el té: para hablar de tus ojos. Un sobrecito de té dice
que tenemos que empezar por vaciar nuestras tazas. Cerramos
los ojos, el vapor del té sube y nos besa los párpados. Tenemos
un libro sobre la mesa, una historia de la belleza. Una historia
incompleta de la belleza: no están tus ojos. Nos acordamos de
los chicos que se daban vuelta los párpados: ellos nunca eran
nuestros amigos y a nosotros nos parecía tonto que se pasaran
la tarde haciendo eso. Un dios asiático se cortó los párpados
para no dormirse. De sus párpados nació el té. Yo podría
quedarme en vela mirándote todo el tiempo, sabés, sos
una hoja de té, el párpado de un dios. Hace mucho
que no me guiñás el ojo: la última vez estábamos
pidiendo un té en un bar del cerro. Ahora estás
pensando en todas las veces que te pasaron cosas
horribles en los párpados. Se te hinchan, llorás
cuando te reís, se te hacen chinos cuando fumás.
Yo estoy pensando en todas las cosas hermosas
que me pasaron por tus párpados. Quiero tomarme
un té de tus ojos. Una infusión de tus pestañas. No
volvamos a dormir, completemos la historia de la
belleza, párpados púrpura como pétalos en una taza
vacía. El vapor de tu cara me besa los ojos. Vayamos a
tomar el té a tu casa. Desvelémonos, nos quitemos los
párpados en una taza de agua caliente, no quiero dejar de mirarte, ni un instante, quiero un té de tus párpados, no quiero
volver a dormir. Seamos peces. Nademos en un té de párpados
por miles de noches. Una caravana de té. Quiero vivir en una
ciudad que se llame como tus párpados. Una ciudad humeante
de té. Tenemos un libro sobre la mesa. Voy a leerlo. Sos el
último capítulo. De la historia de la belleza.
2 | Cuidado
Hoy es el día justo para tener chucho, o al menos inventarlo.
Por una taza de té sería la más mentirosa. Porque te poses con
la taza de té delante de mis ojos otra vez, te vendería mi
conciencia. Bailaría hasta que te duermas y sueñes con mi risa
y despiertes para compartir un té. El fondo de tu taza lleno de
galletitas, tu boca tibia me besa. El té cuida todo lo que somos,
y ya no creemos que Dios castigue. Ya no. Recuerdo tu primer
gesto de cuidado. Fue aquel té. Le pusiste tanto limón que mis
ojos se fruncieron. Y te reíste y otra vez me cuidaste. Tu felicidad
me sana.
3 | Las 5 de la tarde
En algún plano del universo seguís volviendo a
casa después de un accidente. El accidente casi
te cuesta la vida, pero ese día, esa tarde, lo
pagó la vida de otro. A las cinco de la tarde
empezaban los dibujitos y mi cumpleaños. A
esa hora no hay funciones de cine para los
grandes. Entonces visitábamos a la abuela.
Mamá tomaba el té y lo arruinaba con leche.
Vos, leche chocolatada, conmigo. Era nuestra
coartada contra el mundo. El universo de las
cinco de la tarde nos parte el día en dos, el cielo
está demasiado claro para decirnos que nos queremos.
Entonces esperamos a que se ponga el sol, a
que estemos demasiado lejos y sean las cinco de la
tarde al otro lado del mundo. Esperamos a que no tengamos que mirarnos a los ojos, a que los dos sepamos que no hace
falta decirnos que nos queremos. Pero vos lo decís, con un hilo
de voz, gracias al universo porque me lo hayas dicho tantas
veces. El último día el universo nos dejó quietos, en pausa, en
planos que no van a volver a atravesar nuestros cuerpos. Eran
las cinco de la tarde.
4 | Otoño
Hay quienes lo toman frío, con hielo, en pleno verano, como un
jugo. Pero la temporada de té, digan lo que quieran, empieza en
otoño. Aunque pilas de calendarios con fotos de parejas con
manos anudadas, películas con Meg Ryan con frío y bufanda,
y tapas de libros con hojas que caen silenciosas lo hayan
sepultado. Malentendido el otoño, vapuleado, maldecido por
años de clichés melancólicos. Difícil defenderlo. El invierno se
pasa, en el verano se viaja, en la primavera uno se enamora.
Pero la regla se rompe cuando alguien dice “Siempre me puse
de novio en otoño”. Y ya está, el conjuro se deshace. Alguien
dice que los colores (no los cepia de siempre) sino los verdaderos
colores de la estación, son los más interesantes. Alguien más
dice que huele bien, como naftalina perfumada. “Y es muy
musical, todo cruje”, agrega un tercero. Y qué tentación hacer
coreografías sobre las hojas, y escucharlas crujir como papas
fritas, y es la época para irse al sur, y hacer fuego, y tirarse al
sol que, no por nada, tiene el color del té, y ver películas en las
que no actúa Meg Ryan. Ninguno lo dice, pero seguro todos
tienen un libro escondido, al fondo de la biblioteca, con una
hoja seca en la página 100. |
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Imagen:
Tapa de Diccionario Revista de Letras
Periódo: Publicación Trimestral
| Año: 1 - N'º1
Origen: Córdoba, Argentina. Primavera 2007
Registro: Propiedad Intelectual N'º 607116
ISSN: 1851 - 2534 |
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